Maternidad 2/30

La maternidad te empodera. De eso no hay duda. Desde siempre me ha dado “reparo” coger a los bebés de mis amigas o conocidas. ¡¿y si lo rompías sin querer?! De repente, en cinco empujones (más muuuuchas horas de trabajo e parto) tienes al tuyo entre tu pecho trepando hacia el pecho para engancharse, y en ese instante recorre por tu cuerpo una fuerza -muy necesaria- que te acompañará siempre. La maternidad, le llaman.
Fuerza para confiar en ti.
Fuerza para levantarte a pesar de haber dormido 2h en toda la noche.
Fuerza para superar grietas y mastitis por el bien de la lactancia para tu bebé.
Fuerza para saber que puedes con mucho más de lo que imaginabas.
Y cuando el cansancio y agotamiento te pueden… de repente tu bebé se apoya en ti y sus fuerzas y te las pasa a través de su mano. Esa pequeña mano que ha sido capaz de cambiar tu mundo. De cambiarte a ti.
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[Gracias mi pequeño maestro por convertirme en tu madre]