Maternidad: 1/30

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La maternidad te remueve. De eso no hay duda. La sociedad lo sabe, a medias. Y por ello es por lo que a las -agotadas- madres nos ponen a la venta cientos [por no decir miles] de artilugios para disponer de 5 minutos para: recoger, lavar la ropa del bebé, mandar un wassap a una amiga, beber un vaso de agua o ir al baño (al cual hace 6 horas que no visitas). Peeeero resulta que -para nuestros cachorros- ninguno de esos inventajos les convence porque no es mamá. El ritmo de vida que llevamos (y ahí incluyo también la red de apoyo social, de pareja, y un laaargo etc), el nivel de autoexigencia, y demás hacen que en ves de estar disfrutando de cada instante del ser más maravilloso que existe entre nuestros brazos, tengamos que hacer esto, lo otro… 
Esta foto muestra un instante, el siguiente fue sacarlo de ahí y abrazarlo fuerte contra mi pecho, colocarme el fular y sentir si respiración sobre mi. En ese instante -y sólo en ese- cerré los ojos y sentí esa fusión maravillosa de la vida. Por un “instante”, las sombras del día, se disiparon.

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La maternidad no es del color de rosa que nos hacen creer

La maternidad no es del color rosa pastel que nos quieren hacer creer. Eso provoca que muchas mujeres se sientan culpables por no sentirse siempre felices y radiantes con el bebé que no para de llorar, les provoca grietas en el pecho, tiene gases, duerme a ratos (sí, esto incluye las noches. Los bebés no distinguen entre mañana o noche), y así un laaaaargo etcétera. 
En el mes y un día desde que M ha nacido, ha habido luces y sombras. Momentos de reflexión, mucha lectura en el Kindle (es lo que puedes hacer con el movimiento del único dedo que te queda libre de los 10 que hay en las manos), mucho mirarme hacia adentro… Y -sobre todo- mucho amor hacia la personita que invade mi vida. 
Así que hoy me he despertado pensando en lo siguiente:
30 días.

30 imágenes.

30 momentos de la Maternidad reales.